La Compra: ¿Y tú? ¿De qué tipo eres?

Nunca hago lista de la compra. La hacía sólo cuando compartía piso y necesitaba acordarme de las peticiones de mis compañeras. Pero ahora no la necesito, compro en virtud de lo que voy a cocinar. Desgloso cada receta por ingredientes y me hago un mapa mental de lo que voy a comprar. Aún así, me encanta recorrer todos los pasillos aunque sepa que acabaré comprando en los mismos rincones de siempre.

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No hago menú semanal, lo intenté cuando estaba a dieta, pero al final siempre acababa apeteciéndome otra cosa que la que estaba escrita en el menú.

Rara vez se me olvida algo, sé las recetas que quiero hacer y los ingredientes que voy a necesitar. Sin embargo, he descubierto que no todo el mundo compra así. He intentado desglosarlo, espero que mi familia me siga queriendo igual, después de leer esto. (¡Os quiero!)

 El organizado

Siempre va con lista y la cumple a rajatabla. Casi siempre se la ha escrito alguien y teme equivocarse. En el caso de mi padre conviene poner marcas comerciales y cantidades; y a ser posible descripción del producto o acabará trayendo a casa algo que no hemos consumido jamás.

El “me falta esto”

Siempre lo que falta es un básico tipo papel higiénico, agua o pasta de dientes. Va al súper para comprar eso y lo demás que mete en el carro es por puro capricho. Llegará a casa y con todo lo comprado (que no será poco) no se podrá cocinar nada para cenar. Eso sí no faltarán chocolatinas, cereales y yogures.

El “me falta un ingrediente”

Mi suegra me dice que ella nunca ha sido muy organizada a la hora de comprar y culpa al hecho de tener un supermercado y una frutería al lado de casa. Aún así se organiza para ir a una gran superficie, pero cuando llega a casa siempre le falta uno de los ingredientes.

El “del fin del mundo”

No sabe que va a cocinar, ni si cocinará algún día, pero compra azúcar, sal, atún, aceite y piña enlatada como si mañana se hubiera de terminar el mundo. Cada vez que abres una botella de aceite de su arsenal te mira como amenazante, recordándote que cuando lo necesites no lo tendrás.

El del carro olvidado

Suele ir diez minutos antes de que cierren, deja el carrito en medio del pasillo central y corre para llenarlo lo más rápido posible con una lista mental que va olvidando a medida que se cansa de correr. Cada vez que suena el “queridos clientes, este establecimiento cerrará en diez minutos” se asusta, pero le da más fuerzas para seguir llenando el carro.

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Y como este es un tema recurrente en mí y para que veáis que no siempre ha sido así, os remito a un post que publiqué hace años en otro blog. ¿Y vosotros/as cómo lo hacéis?

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